Paco Montes: 'En el Carnaval, todo el mundo tiene sitio, desde el más pequeño al mayor”

Ezequiel García / 04-02-2015 17:13:02

Historia viva de las Carnestolendas, Paco Montes, maestro jubilado en Salesianos y nieto e hijo de carnavaleros, hace un repaso a la historia centenaria de una fiesta con tradición. Este año vuelve al Cerezo, pero como jurado de chirigotas y cuartetos. El Pregón, su asignatura pendiente.

Paco Montes:

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Hablar de Paco Montes (Carmona, 1949) o Don Francisco, como le conocemos todos los que hemos pasado por sus manos en el Colegio Salesiano, donde dedicó toda una vida a la enseñanza y a sembrar la semilla del carnaval entre sus alumnos, es hablar de la historia viva del Carnaval de Carmona. En su haber posee cuplés con más de un siglo de antigüedad, coplas prohibidas por Franco o el primer premio que ganó su difunto padre, llamado como él, en 1932 con la murga ‘Los Neveras’, los mismos que levantaron el actual Teatro Cerezo en los años 30.

Hacer un repaso a más de un siglo de coplas ha de ser complicado…

Pues la verdad es que sí. Tuve la suerte de vivir en una casa donde se respiraba el tres por cuatro aún en clandestinidad. Los primeros documentos de los que dispongo son las coplas que mi madre nos cantaba de pequeños, llamadas de ‘La borrá’, pues debían pasar la censura. Aún tengo guardado el popurrí de ‘Los cremas’ en 1935, dirigida por mi tío Juan Montes y escrita por mi padre, Francisco Montes. El primer tercio del siglo XX fue rico en letras, pues la gente estaba pendiente del Carnaval todo el año: en los talleres de costuras, en los talleres mecánicos, en las mercerías o en las carpinterías. Es en esta época cuando surgen letristas finos como Emilio ‘el de los periódicos’ o Miguelito ‘El Arpista’, del que bebió mi padre.

En 1940, Franco prohíbe el Carnaval. Sólo entre algunas de las familias se escuchaban ese soniquete de nuestras murgas que se transmitieron de forma oral. Pero en 1957, Eloy Herrera, presidente de la Peña La Giraldilla, con el fin de obtener dinero para la Cabalgata de Reyes Magos, funda la Murga ‘Los Atómicos’. Dos años más tarde, mi padre comienza a escribirles a ellos hasta el año 72, cuando lo hizo por última vez antes de su fallecimiento y al alimón con Pepe ‘El Espartero’, que cogió las riendas en solitario de la misma hasta 1982.

En los años 60, en torno al domingo de Piñata, se celebraba ‘El día del Tranquilote’, en la Peña homónima. Ahí, mis tíos Juan y Emilio Montes junto a Manuel García Prada sí hacen coplillas, pero dentro de la sede, nunca en la calle. Y en 1982, la gente sale de nuevo a las calles.

Pero tu bautizo en las tablas del Cerezo fue mucho antes.

Concretamente en el año 1959, a los diez años, cuando salgo como componente en ‘Los Atómicos’ gracias a mi padre y a mis tíos.

Un comienzo tempranero que te llevó a escribir más tarde

En el año 1983 me estreno con ‘Los Cosacos’, ganando el primer premio y donde salió conmigo un chirigotero genial y al que considero como a un hijo, Francisco Zapata ‘El Coco’, en labores de caja. Posteriormente, me animo a sacar en Salesianos ‘Los Locos de la Colina’ y dos charangas en el certamen local. Y en 1987, cuando se retoma el Concurso, dejo de escribir.

¿Qué te movió a dejar de hacerlo?

Yo era autor de murga, una modalidad muy nuestra que se ha perdido y en la que no había necesidad de tocar ningún tipo de instrumento. Cuando en el 87 se retoma el Concurso, la chirigota comienza a tener empuje. Yo no era músico y para poder sacar una agrupación hacía falta saber de música. El concurso viene de sopetón y yo ya estaba dedicado a otros menesteres con la Peña ‘La Giraldilla’ y su Cabalgata de Reyes.

Sin embargo, no dejas el carnaval como tal.

No, porque, aunque no escribiera en el Concurso y me retirara físicamente del Cerezo, espiritualmente seguía. En los Salesianos celebrábamos nuestro Carnaval a nivel de colegio, saqué mis charangas callejeras y hasta bien entrado los 90, no faltaba mi cita en mi Colegio con mis alumnos para cantar nuestras coplillas y realizar nuestros desfiles por la barriada de Villarosa.

¿Qué supuso los años 80 para el Carnaval de Carmona?

Una explosión de libertad, de júbilo, de apertura. Gente con ganas de salir a la calle, desfiles extraordinarios con mucha gente dentro del mismo y miles de vecinos de otros pueblos que venían a ver cómo era nuestro Carnaval. Al Teatro Cerezo no había función que se le resistiera un lleno absoluto, incluso con entradas en la reventa. Hay que agradecer a la Peña Cultural ‘La Amistad’, -apoyados por ‘Los Tranquilotes’ y ‘La Giraldilla’-, a Francisco Eslava y a José María González su apuesta por hacerle al Carnaval su ‘rentrée’ con aires frescos y renovados. Aun recuerdo como cientos de carmonenses se agolpaban en los tablaos de  Fuente Viñas, la Barriada de La Paz, en la calle San Pedro o en la terraza de ‘La Giraldilla’ para escuchar tus letrillas. Unos años impresionantes.

Y pasamos a los 90 y la irrupción de la figura de Antonio Serrano, el Canijo de Carmona

Antoñito supuso un soplo de aire fresco, atrajo a gente joven y es una figura clave en nuestro Carnaval. El viene a Carmona por primera vez en 1987 con ‘Me tocó la primitiva’, chirigota que trajo aires renovados. Su estilo hizo que en Carmona, ciudad de la murga, la chirigota fuera tomando importancia con su musicalidad, frescor y juventud.

Y además de él, llegó una nueva oleada de autores

Claves para que Carmona ahora esté viviendo su segunda época dorada. El Concurso le ha dado un prestigio al Carnaval de Carmona muy importante. Y para llegar a esto, los nuevos autores han sido claves: Enrique González, Paco Prieto, Andrés Osuna, Juan José Márquez ‘El Piru’, etcétera. Los autores son muy importantes. Tanto como la incorporación necesaria e indispensable de la mujer en esta fiesta así como la nueva oleada de autores jóvenes que están surgiendo en los últimos años. Y es que, si llegamos a un statu quo en el que todos tengan su sitio –pues en el Carnaval todo el mundo tiene cabida-, seguiremos disfrutando de esta segunda etapa dorada.

Sin olvidar a los autores de aquellos primeros años de libertad

Por supuesto. No podemos olvidarnos en los 80 de la labor de que tuvieron Pepe ‘El Espartero’, que además venía de haber vivido el Carnaval en clandestinidad; Francisco Eslava y sus aires de renovación por su estancia en Cádiz; Joaquín Rueda o Enrique Correa.

¿Por qué se ha perdido la murga carmonense?

Pues se perdió porque, en primer lugar, tenía menos atractivo que la chirigota, que goza de más musicalidad, más alegría, gusta más. La murga es lo que hoy en día llamamos una ‘chiricomparsa’, con una parte seria de crítica constructiva y después los cuplés con cachondeo. Y se ha perdido también porque no dio tiempo a que la gente viera lo que la murga pudiera dar de sí. De Cádiz hemos copiado en el Concurso lo mejor, cuando aquí no se sabía lo que era una chirigota o una comparsa en los albores. Después, de Tenerife copiamos la espectacularidad de los vestidos de las musas. Pero lo nuestro, lo autóctono, se acabó perdiendo.

A Antoñito Serrano le comenté en una charla que la murga se había perdido también en parte por culpa nuestra, porque desde la escuelas no hemos fomentado esa cultura de carnaval que en otras ciudades sí hacen. Y también hubiera sido muy beneficioso para dar ese salto cualitativo a la chirigota y a la comparsa.

¿Cómo ve a las agrupaciones de ahora con respecto a las de antes?

Hay que reconocer que actualmente, en preparación y en afinación no tienen nada que ver, son mucho mejor. Antes, con la murga, se cantaba bien pero a ritmo de un pito de caña, la percusión y pendientes del tono que diera el director. ¿Qué ocurrió? Que el salto del que hablaba antes fue más drástico. De haber una decena de agrupaciones en Carmona, pasamos a primera división y vimos como hubo carnavales con cuatro o cinco grupos. Es por eso por lo que yo hablaba de fomentar estos talleres desde la base. 

¿Por qué la calle se perdió?

En Carmona es muy difícil mantener las costumbres durante mucho tiempo. Hay excepciones como la Cabalgata o el Festival de Humor de ‘el Perol’. En Carmona nos cansamos. Somos más espectadores que participantes. Ocurre en la Romería también. Nos gusta ver, pero no meternos dentro. Además, en Carmona no hay tanta afición al Carnaval como por ejemplo en Cádiz. En Carmona gana la Semana Santa o la Feria. Pero sí es verdad que hay, yo diría, que un tercio que sí que le gusta y mucho.

¿Pero qué es lo que gusta actualmente?

Gusta sobre todo, en la actualidad, el Carnaval de Cádiz, pues nos lo meten hasta en la sopa. En parte es lógico. Después comparan Carmona con Cádiz, y claro, es lógico que le guste más Cádiz. Pero no debemos de olvidarnos que la juventud aquí está participando cada vez más de la fiesta, incluso formando nuevas agrupaciones. Y en la provincia es de los mejores que hay.

Después es cierto que en el desfile hay mucha participación, pero sobre todo para los más jóvenes. Antes en el desfile infantil salían los adolescentes y en el adulto podías ver a familias completas. Ahora la juventud ocupa también el desfile grande. 

¿Qué te ha hecho volver?

Llevo ya varios años que el gusanillo volvió a picarme al ver como uno de mis hijos comenzó a salir y a escribir en chirigotas. También como muchos de mis alumnos de Salesianos forman parte hoy en día de las distintas agrupaciones, incluso muchos de ellos como autores, hasta en cuartetos. Y este año me propuso la presidenta del Carnaval, Isabel Piñero, que formara parte del jurado, y acepté, no sin antes pensármelo. Y lo que tengo claro es que seré justo y ecuánime, y con la firme intención de no perder jamás a ninguno de mis muchos amigos que guardo en el Carnaval por un veredicto.

Por último, ¿para cuándo ese pregón tan lleno de historia?

Hace dos años desde la Asociación me lo propusieron, hecho que tengo que agradecer siempre que contaran conmigo, pero en aquel momento creía que lo que yo tuviera que decir en él, aunque sean mis vivencias, tenga mucho que ver con el Carnaval de ahora, donde hay mucha juventud y muy distinto a mi época. 

Pero por otro lado, pienso muchas veces lo que García Márquez dijo una vez: “lo que no se transmite, se pierde”. Y creo que algo habrá que transmitir. Así que, en este momento no estoy cerrado a nada. Será o no será, pero de momento estoy recordando mis memorias, mis tiempos pasados, mi familia. Ya veremos qué pasa.

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