La vuelta del repicar de campanas de Santa María

Ezequiel García / 08-05-2018 09:47:24

La comisión de Patrimonio de la parroquia carmonense pretende finalizar la primera fase para antes de las Fiestas Patronales de este año. Echan en falta la colaboración de empresas para su financiación.

Son ya meses de espera. Algo en el centro histórico de Carmona falta cada media hora y a en punto. El campanario de la iglesia prioral de Santa María, parroquia clave en intramuros, lleva sin repicar desde hace más de un año. Pero ha sido por motivos de seguridad. Tras las colectas, la forma católica de realizar un crowdfunding efectivo, el párroco José Ignacio Arias, junto a su Comisión de Patrimonio -formada por arquitectos, historiadores y expertos en restauración-, se han puesto manos a la obra y acometerán en las próximas semanas la primera de las tres fases en las que han dividido la recuperación total del campanario.

Todo se remonta a 2016, cuando la empresa responsable del mantenimiento de las campanas, Campanas Rosa, se da cuenta de que el estado no es el deseado. Los mismos afirmaron que podían producirse desprendimientos del badajo de la campana. Una señal de alerta tras la que, de forma preventiva, se dejó hacer sonar a las mismas. Hace unas décadas, se hicieron cambiar los yugos de madera por metálicos. Primer error. Igualmente, se colocaron motores de impulsión directa que han provocado que el eje de la campana cambie, provocando que el badajo pueda desprenderse, pues no tiene movimiento unísono en el toque.

Gabriel Rodríguez, arquitecto que está encargado junto a Germán Pérez y a Antonio García de la redacción del proyecto, nos cuenta que esto ocurre “con otras dos campanas con motores de impulsión directa, es decir, pasan de cero a cien sin transición, no van poco a poco, provocando daños”. El párroco José Ignacio, muy sensible con la conservación del patrimonio histórico, se pone en contacto con estas tres personas, a las que se unen Rafael Morales, Alfonso Ojeda y Antonio Cabrera, historiadores, para hacer un estudio detallado.

“La torre presentaba otros desperfectos: pináculos del cuerpo inferior, con vástagos de hierro que ha hecho estallar la fábrica de ladrillos, que se protegen con mallas metálicas para evitar desprendimientos pero sin subsanar las causas de las patologías; los pináculos del cuerpo superior; el reloj atrasado y sus esferas con filtraciones; cornisas en mal estado y una iluminación no adecuada al entorno y desfasada”, nos comenta Gabriel Rodríguez.

El proyecto se presenta a la Comisión de Patrimonio de la Junta de Andalucía y ésta responde que lo mejor es “realizarlo por fases”, por lo que “comenzaremos por el cuerpo de campanas, más urgente y necesario”, indica Rodríguez.

Fases del proyecto

La primera fase, que comenzará en las próximas semanas, consistirá en la restauración e intervención del cuerpo de campanas: se cambiarán los yugos de metal por otros de madera; los anclajes de las campanas; los motores a uno que produzca las mínimas vibraciones y que tañan sin dañar la estructura así como la restauración de los paramentos del cuerpo de campanas acorde al estilo.

El proceso será espectacular: se bajarán las campanas con una enorme grúa que accederá al casco antiguo por la Puerta de Córdoba y se elevará a casi 40 metros de altura. Una vez bajadas y restauradas las mismas, se realizará, gracias a un estudio histórico y antropológico realizado en paralelo, una intervención para poder dejar preparadas las mismas de un mecanismo que permita poder tocarlas de forma manual y recuperar “toques perdidos que llevan décadas sin escucharse recogidos de personas octogenarias que nos han ilustrado”, indica Gabriel Rodríguez. Igualmente, se está viendo la posibilidad de instalar una carraca, “elemento que produce un tañido fúnebre muy utilizado los jueves santos, recordando que no hay eucaristía ese día y que recuerda a sonidos fúnebres”, añade.

El coste de esta intervención, que tendrá dos fases más, “ha corrido a cargo de la propia parroquia, con una cuestión realizada entre D. José Ignacio Arias y los parroquianos. Llamamos a algunas empresas locales y al Ayuntamiento pero nos encontramos las puertas cerradas. Algo que esperamos que cambie en las siguientes fases”, comenta Antonio García.

Sabiendo que la torre está “enferma”, y que necesita ser intervenida, plantean que las otras dos fases no se dilaten en exceso en el tiempo, “pero todo dependerá de la financiación y la agilidad en los trámites burocráticos”. Concretamente, la segunda fase acometería la balaustrada del primer cuerpo de campanas junto a los pináculos dañados y la cornisa, en muy mal estado. Por último, la tercera fase implicaría intervenir en el cuerpo superior del campanario (balaustrada y pináculos), donde se encuentra el reloj (carpintería de la maquinaria y esferas dañadas) así como la conexión del museo de la parroquia con un futuro acceso para hacer del campanario un lugar visitable, actualmente no preparado para tal fin. En definitiva, una actuación que no quiere dilatarse más de un año y medio pero que dependerá del esfuerzo de todos los carmonenses, incluidas sus empresas. Esperemos que así sea.

El dato
Un campanario enigmático
Ciertamente, poco se sabe qué guarda en su interior el campanario decimonónico de Santa María. Alfonso Ojeda, investigador de la US e historiador del arte, ha realizado un estudio paralelo para buscar qué guarda en su interior. Ojeda afirma que “en el siglo XIX la iglesia mostraba símbolos de abandono. Hubo que esperar a 1892 para que se retomara el proceso de restauración en los tres primeros tramos de la iglesia y la torre. Gracias a la inestimable ayuda de las hermanas Dolores y Carlota Quintanilla, el aparejador Manuel Malvido bajo las indicaciones del arquitecto provincial Francisco Aurelio Álvarez, puso fin a la intervención en torno a 1895”. Ahora, volverá  estudiarse. Veremos qué sorpresas guarda.

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