JMJ

Alfonso Ruíz / 31-08-2011 17:47:52

Hoy me gustaría analizar la polémica que ha supuesto la visita del Papa con motivo de las Jornadas mundiales de la Juventud. Aspiro a levantarme un día en el que pueda comenzar mi artículo con el mismo tema sin tener que definirlo como “polémico”.

  Hoy me gustaría analizar la polémica que ha supuesto la visita del Papa con motivo de las Jornadas mundiales de la Juventud. Aspiro a levantarme un día en el que pueda comenzar mi artículo con el mismo tema sin tener que definirlo como “polémico”. 

Durante todo el mes y precedentes,  no han parado de surgir comentarios, declaraciones y noticias a favor y en contra de las JMJ. Lo más llamativo, han sido las protestas “laicas” que se han dado en Madrid con cargas policiales incluidas. Una protesta perfectamente respetable sino fuera porque algunos creen que se puede protestar avasallando a los demás. Para mi, es perfectamente aceptable que uno salga  a la calle y pueda expresar libremente lo que es, laico, ateo, agnóstico, creyente etc. Pero no lo es tanto, que uno se manifieste para impedir que otros lo hagan. Y menos cuando se asocian estas manifestaciones a un movimiento social que siempre ha defendido la diversidad de creencias políticas, religiosas y de cualquier índole. No obstante mi intención no es tirar tierra encima al “movimiento 15 M”, al cual me estaba refiriendo y del que, como he dicho en otros artículos, soy simpatizante. Es el coste que hay que pagar por no tener unas bases legales, ni un organismo fijo, que sustente el movimiento, que cualquiera puede utilizar su nombre para sus fines.

En cuanto al motivo que muchos esgrimen para estar en contra, está el tema del coste económico que podía suponer al estado (es decir, a nuestros propios bolsillos). Según la organización, el coste total del encuentro ha corrido por cuenta de los propios participantes y de la organización. Evidentemente no entran los gastos de seguridad y servicios que debe ofrecer la ciudad para un evento de tal magnitud, sin embargo, la cámara de comercio de Madrid estima en 160 millones los beneficios reportados a la ciudad. Aquí tampoco hablamos de la publicidad de Madrid y de España que se ha hecho por todo el mundo a través de informativos. Tampoco es cuantificable el beneficio que podrá suponer el grado de satisfacción de los peregrinos con la organización española, principalmente los extranjeros, pudiéndose convertir éstos, en prescriptores de la marca España.

Hasta aquí la parte puramente práctica y económica del encuentro. Ahora intentaré explicar la importancia que tiene el encuentro a nivel moral y formativo para un cristiano, en confrontación con los que piensan que ese dinero se debería haber empleado para mandar comida a los países necesitados.

Una parte de mí se deja llevar por esta afirmación pensando que es una gran cantidad de dinero que solucionaría muchos problemas. Aunque también pienso que esto es simplificar demasiado la cuestión. Sinceramente creo que los problemas del tercer mundo no se solucionan solo con dinero, se necesita de un plan de acción medido, trabajado y sobre todo llevado por personas comprometidas. Creo que el encuentro sirve para formar a muchos cristianos, para sensibilizarlos con muchas cuestiones que pasan en el mundo y para darles fortaleza y confianza, hacerles ver que no están solos y que forman un grupo fuerte. Además se muestran una gran cantidad de actividades que realiza la iglesia, facilitando la integración de muchos de estos jovenes en la vida real de la iglesia, en consonancia con sus cualidades y aptitudes. Todas estas personas a su vez, darán a conocer las actividades que lleva a cabo la iglesia para poder generar una ayuda real. Como publicista en potencia que soy, creo que la publicidad es necesaria para cualquier organización, no es tirar el dinero, es dar a conocer su forma de vida, aunque a veces no se consiga llegar a todos los públicos.

No es un sistema perfecto, y se podría hacer mucho más y mejor de lo que se hace, pero la iglesia hace una buena labor en países con muchas necesidades como los africanos y también en países menos necesitados como el nuestro, inclusive en países dónde se profesan otro tipo de religiones y se persigue a cristianos, la iglesia realiza labores humanitarias movidos por la fe.

No me olvido de todos los fallos que tiene la iglesia. Como organización humana que es tiene una gran número, y los arrastra a lo largo de la historia. También sé que hay muchísima gente que realiza labores humanitarias y no son cristianos, ni siquiera religiosos. Todos los que son capaces de dejar atrás su vida para entregarse a los demás en donde hay miseria, merecen todo mi respeto, cristianos o no, la cuestión es que conozco bastantes amigos sacerdotes que eligieron esta vida, hacen una labor encomiable y no dejan de ser iglesia.  No pueden tener menos merito por otros males de la iglesia.

De todas maneras, si no les gusta la iglesia, ódienla, están en su derecho, pero trabajen por mejorar el mundo a través de otras plataformas, hay muchísimas, o de la suya propia, pero no nos conformemos con sentarnos en el sofá y gritar a los cuatro vientos que los demás se están equivocando. 

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