Iñaki Gabilondo inaugura la XV edición de los Cursos de Verano de la UPO

El Día de Carmona / 02-07-2017 15:13:25

En dicho acto también participó el rector de la Universidad Pablo de Olavide, Vicente Guzmán; el alcalde de Carmona, Juan Ávila; el presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla, Rafael Rodríguez y el director de la sede de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona – Rectora Rosario Valpuesta, Francisco Hidalgo, además de otras autoridades académicas y civiles.

Su enamoramiento por la radio le llevó a estudiar Periodismo. “Cuando yo era un niño no existía la televisión; la descubrí cuando fui a la Universidad, de manera que hasta los 15 o 16 años viví en un mundo donde no había más que la radio. Por lo tanto, la radio era una ventana en technicolor a un mundo diferente y más bonito, sobre todo en aquel país que era una dictadura, donde las familias estaban divididas porque unos habían ganado y otros perdido la guerra, donde la vida era como un cuartel. La radio me ayudaba a soñar y era el equivalente a lo que puede ser hoy para los niños Disneylandia”. 

Son palabras del periodista Iñaki Gabilondo, quien ayer por la noche fue el encargado de pronunciar la conferencia inaugural de la XV edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona, que llevaba por nombre “Lo que pasa y lo que no pasa”. En dicho acto también participó el rector de la Universidad Pablo de Olavide, Vicente Guzmán; el alcalde de Carmona, Juan Ávila; el presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla, Rafael Rodríguez y el director de la sede de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona – Rectora Rosario Valpuesta, Francisco Hidalgo, además de otras autoridades académicas y civiles.

El periodista ha recordado que hasta 1977 la radio no podía ofrecer información, porque sólo podía hacerlo Radio Nacional de España, y las demás radios, como la SER o la COPE, hacían programas de concursos, novelas, pequeña información local, musicales… y conectaban con RNE, que daba el único programa informativo que se podía escuchar en España, el ‘parte’. “La afición por la radio me llevó a hacer Periodismo cuando consideré que llegaría un día en el que aquella radio que tanto me gustaba a mí podría tener también información”.

Por entonces, según contaba Iñaki, “yo era un tipo muy impulsivo, muy vital, tanto que la gente que trabajaba conmigo estaba arrastrada en cierto sentido por mí, y todos decían que era un hombre joven como una especie de torrente. Yo tenía la intención de comunicar vida, pasión por vivir con dignidad y libertad, por lo que yo quería que la radio fuera un mecanismo agitador de vida. Pasado un tiempo, empezó a haber matices políticos. Pero siempre me ha parecido que el trabajo de un periodista tiene que ser comunicar datos, verdades, hechos que puedan ayudar a la gente a entender mejor su papel en la sociedad y que le estimulen a vivir de pie”.

Cuando Iñaki Gabilondo empezó a ejercer la profesión, el periodismo se hacía en una dictadura, a diferencia de ahora, que se hace en una democracia. En relación a las diferencias del periodismo de sus inicios y el de ahora, Gabilondo sostiene que son equivalentes a las diferencias entre el país de hoy y el país de entonces: “Un país en dictadura es muy difícil de imaginar cuando no se ha vivido en él. Mis hijos, por ejemplo, se han creído durante mucho tiempo que una dictadura es como la democracia, pero sin partidos políticos y sin Parlamento. No tienen ni idea de que vivir en una dictadura es vivir sin libertad, sin poder leer los libros que quieres, sin poder hablar con la gente que quieres hablar, sin poder amar a quien quieres amar, sin poder creer en lo que quieres creer, sin poder reunirte, sin poder ver las películas que quieres… Es muy duro y esto no se resistiría hoy en día más allá de una semana”. 

Por ello, cree que el Periodismo que se hacía en esa etapa de nuestro país no puede llamarse exactamente Periodismo, sino que era una manera de tratar de encontrar rendijas para hacer algo parecido a ello, “en el marco de un régimen en el cual todo lo que no era obligatorio estaba prohibido, de manera que no había muchos márgenes para la discrecionalidad. Eso con lo que se hace ahora no tiene absolutamente nada que ver, se llaman igual porque hemos decidido no cambiarle el nombre, pero en el fondo son dos actividades diferentes”.

Con respecto a la independencia periodística, Iñaki Gabilondo ha asegurado que es un objetivo, como la felicidad o el horizonte. La felicidad, según ha explicado, se persigue, es un lugar al que uno va, al igual que la libertad y la independencia: “Siempre ha habido mucha gente que ha entregado su independencia y otra gente que ha luchado para seguir el camino de esa luz que conduce a un horizonte, al que no se llega nunca, puesto que el horizonte es ese punto en el que, a medida que avanzas, se aleja, nunca llegas a él. Pues lo mismo ocurre con la felicidad, con la libertad, la independencia, que son elementos que tienes que conquistar permanentemente, pues nunca se conquistan del todo y que, cuando se conquistan, se pueden perfectamente perder”. 

Sin embargo, ha reconocido que hay gente que ha entregado su virtud profesional más básica y su alma. “Siempre ha habido eso, sólo que ahora se manifiesta de una manera mucho más escandalosa, más desprejuiciada y con muchísimo menos pudor. Y esa impudicia se manifiesta en esa falta de independencia que, en vez de camuflarse, de procurar que no se note, se exhibe sin ninguna preocupación y sin ningún sonrojo”, ha puntualizado.

Para finalizar, con respecto al papel que tienen que desempeñar los periodistas en la actualidad, Gabilondo ha asegurado que la clave está en ser extremadamente exigente con uno mismo, porque nunca puede haber un jefe más exigente que uno mismo si uno quiere prosperar. “Si uno necesita que, alguien por encima de él, se encargue de su nivel de exigencia y se ocupe de su nivel de meticulosidad, mal. Nadie sabe mejor que tú lo que no sabes y tienes que mejorar. A los chicos jóvenes les digo que el primer día que buscan en Internet una cosa porque quieren saberla y no le van a preguntar en ningún examen, ese día se empieza uno a hacer mayor. De esta manera, el periodista que empieza a cubrir las lagunas que él sabe que tiene, aunque los demás no lo sepan, está haciendo lo que tiene que hacer. Cuando uno se ocupa de tratar de amueblar su cabeza, su corazón, su mochila, empieza a tener mayor criterio sobre las cosas y hace mejor su trabajo. Las dificultades aparecerán en un grado o en otro, de una manera o de otra, pero no puede depender uno de las dificultades para hacer las cosas. Yo he sido extremadamente exigente con toda la gente que ha trabajado conmigo, pero al final me han querido siempre muchísimo”.

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