Vive Andalucia

Feliz, Feliz en tus cien días

Jesús Manzano Florido / 26-09-2011 17:54:51

Quiero comenzar felicitando a nuestro alcalde, Juan Ávila, porque ha cumplido los primeros cien días de gobierno tras su victoria electoral (los resultados más importantes en la historia del PP en Carmona) y desde que fuese elegido, por abstención, el pasado 11 de Junio. Aunque el análisis de la victoria se hizo en su momento, ésta se produjo por varios factores que después de estos 100 días hay que volver a recordar.

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Tribuna Libre

Quiero comenzar felicitando a nuestro alcalde, Juan Ávila, porque ha cumplido los primeros cien días de gobierno tras su victoria electoral (los resultados más importantes en la historia del PP en Carmona) y desde que fuese elegido, por abstención, el pasado 11 de Junio. Aunque el análisis de la victoria se hizo en su momento, ésta se produjo por varios factores que después de estos 100 días hay que volver a recordar. Entre estos factores está el rechazo acumulado por el anterior equipo de gobierno, del que el PSOE debe de “tomar buena nota” si quiere sacar una “nota buena” en los próximos comicios; la situación de ahogo provocada por la crisis y el paro en la ciudad; y como no, el rosario de promesas mesaicas que el Sr. Ávila, cuando aún vestía el traje de oposición, se dedicó a hacer por las calles de nuestra ciudad. Es por ello que a Juan Ávila se le revistió de triunfo y desató una fiebre idolátrica que sin duda le perjudicaría, siendo elevado a los altares carmonenses a modo de icónico sanjorgiano capaz de acabar de un lanzazo con el dragón de todos los males que nos acechan. Y al final, le ha hecho daño porque como dijo el premio Nóbel Anatole François Thibault en su obra “los dioses tienen sed”, “gobernar quiere decir hacer descontentos”.

Ávila ha empezado con el “si te he visto no me acuerdo”; y en sus 100 primeros días, llamados de gracia (aunque de gracia, poquita) condicionados, quizás, por las vacaciones estivales, la acción ha brillado por su ausencia. Sin embargo, sí hemos sido testigos de algunas de sus formas. Durante estos graciosos 100 días se ha lamentado hasta el hastío, como buen Jeremías, de la situación de las arcas municipales y ha iniciado su gobierno denunciando con vehemencia el estado de la caja de los carmonenses. Lo que no se entiende es que Juan haya calificado de crítica la situación financiera del Ayuntamiento y que días después se le escape una subvención que Diputación destina a aquellos Ayuntamientos de la provincia de Sevilla que se encuentren en situación financiera de emergencia grave, (así se define en el BOP no 210) . No se explica que se le escape esta subvención siendo Diputado del PP en la Diputación y habiéndola aprobado días antes de su publicación, pero menos se entiende aún cuando el propio homenajeado justificó su nombramiento como Diputado bajo el prisma de la necesidad de “seguir luchando por subvenciones y mejoras que Carmona necesita, por lo que mi trabajo seguirá siendo por y para Carmona, sobre todo después de la confianza demostrada en las urnas a la que no puedo fallar'. Una de dos: o su lucha ha sido estéril como

Diputado o el Ayuntamiento de Carmona no reúne los requisitos mínimos para acogerse a esta subvención. Y si malo es el primer supuesto, ya que deja en evidencia el poco calado que el Sr, Ávila posee en la institución provincial, peor es el segundo supuesto; ya que si la Diputación no interviene, deja de manifiesto que el PP está generando una falsa alarma sobre la situación económica del Ayuntamiento con fines políticos. Pues, permítame que le diga, Ilmo. Sr., que ha fallado. Sí, ha fallado en la gestión de la información, ya que ha evidenciando que aún sigue mirando hacia atrás cuando su victoria electoral ya le obliga a hacerlo hacia adelante. A gobernar, no a opositar al anterior gobierno.

Los carmonenses y las carmonensas estamos esperando acciones concretas en vez del periodo inactivo, faltó de iniciativa y lleno de crispación social que hemos presenciado. Las ocasiones perdidas ya no vuelven y en estos tres meses el gobierno ha demostrado no tener proyectos, ni plazos, y menos aún presupuestos por lo que, al menos, es para desconfiar.

Sin embargo, también ha habido luces. Juan ha jugado con inteligencia la baza de la proximidad, uno de sus éxitos más palmarios; y ha rentabilizado su imagen entre barrios y colectivos tradicionalmente progresistas, aquellos que le han “prestado el voto” en la creencia de que Carmona pudiera funcionar. Los problemas, sin embargo, le han llegado con asuntos que a priori no debieran habérsele escapado de las manos. En materia urbanística, ha gestionado erróneamente los casos de las actividades que, bajo el velo de la empleabilidad, (desgraciadamente se ha probado que no es verdad, ya que el paro sigue subiendo en nuestra ciudad) parece abrir la peligrosa puerta de las recalificaciones urbanísticas en la ciudad, un tema tabú de gran influencia en los sectores cualificados. Ahora toca decidir y actuar en el día a día. Suerte alcalde, será la nuestra. 

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