Vive Andalucia

Autocrítica

Alfonso Ruíz / 19-08-2010 17:43:33

Cuando sobrepasamos más de la mitad del verano, me he visto sentando en mi terraza, en soledad, haciendo autocrítica de todo lo que llevo vivido. Me he retrotraído hasta el principio de la época estival y he ido desmenuzando mi existencia hasta este momento. No ha sido tampoco un análisis que me haya llevado mucho tiempo, al fin al cabo solo llevamos un par de meses. Sin embargo, en este tiempo he podido realizar muchas cosas. Y también he tenido tiempo para dejar de hacer otras tantas.

Cuando sobrepasamos más de la mitad del verano, me he visto sentando en mi terraza, en soledad, haciendo autocrítica de todo lo que llevo vivido. Me he retrotraído hasta el principio de la época estival y he ido desmenuzando mi existencia hasta este momento. No ha sido tampoco un análisis que me haya llevado mucho tiempo, al fin al cabo solo llevamos un par de meses. Sin embargo, en este tiempo he podido realizar muchas cosas. Y también he tenido tiempo para dejar de hacer otras tantas.

 A mi mente vienen todo lo que podía haber hecho y he dejado en el tintero. El trabajo que no realicé, a las personas que no ayudé, las sonrisas que me ahorré. Los abrazos que se quedaron cortados en mis manos, los te quiero que murieron en el pensamiento, los besos que se quedaron en mero deseo y que poco a poco desembocaron en distante ilusión. Esos cafés y cervecitas prometidos `para cuando esté un poco más libre´. Los nuevos proyectos que se han quedado en el escritorio, o mejor dicho, en el disco “D” de mi ordenador. Los viejos proyectos que han ido muriendo por la falta de constancia.

 La rutina termina arrastrando nuestros sueños hasta su propia agonía. La realidad termina diluyendo nuestras buenas intenciones y rebajando nuestra autoexigencia. Es quizás una necesidad, o por lo menos un buen ejercicio para nuestro propio crecimiento, el poder parar en nuestra ajetreada vida y reflexionar, poder descubrir todas las cosas que van bien y aquellas que no encaja con el tipo de persona que queremos ser.

 No debiéramos esperar tanto tiempo para autoevaluarnos, debe ser un proceso constante, casi diario. Solo así podremos mantener nuestra exigencia con nosotros mismos. Ciertamente tampoco está de más tener a nuestro lado a personas que nos den, de vez en cuando, algún tirón de orejas que nos permitan poner los pies en la tierra, aterrizar en nuestras vidas y volver a fijar nuestros sueños en lo más profundo de nuestro ser como rumbo fijo en nuestras vidas.

 P.D.: Esto es también una declaración de intenciones para con esta publicación, en la que espero estar más presente, después del desierto de palabras de estos últimos meses.

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